domingo, 17 de marzo de 2019

ZELDA


La conocí a la entrada del supermercado, esperando a su ama, e inmediatamente me quedé fascinada por su mirada. Tan chiquitina y con esos ojos tan grandes, tan brillantes que desde el primer momento quise pintar. Para mí los ojos son lo más importante del rostro. Es por donde se asoma el ser que somos a través de la careta de la cara. Se me hace muy incómodo, por ejemplo, hablar con alguien que tenga las gafas de sol puestas, porque necesito mirar a mi interlocutor a la cara, directamente a los ojos. Cuando alguien no te mira a los ojos...malo. No es de fiar o está mintiendo. 
Con los perros me pasa lo mismo. A pesar de que recomiendan no mirar directamente a los ojos a un cánido que no conozcas, yo tengo un algo especial con ellos. Todos se me acercan, yo los miro como a un igual, y siempre practico el acercamiento como si de un niño pequeño se tratase, dándole su espacio, con tranquilidad y un tono de voz sereno. 
Cuanto amor incondicional nos dan los perros! Cuanto deberían aprender los humanos de ellos!

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