domingo, 11 de diciembre de 2011

Se intenta, pero....

Está claro que lo mío no es la pintura. Yo lo intento, y bien que me gustaría. Lo mismo que me gustaría escribir un libro o tocar el piano. Pero bueno, no se puede ser perfecta. El caso es que aunque lo haga así de mal me ayuda a relajarme y, sobre todo a llenar tantas y tantas horas de inactividad y soledad.


Esta es una malísima copia de un trabajo realizado por una bloguera publicado en facilísimo.com. Espero que no le moleste. Todo lo que es copiado es por ser admirado, y, como veis, yo estoy muy lejos de ser tan siquiera uno de los discípulos de Miguel Angel.








El siguiente es un plato también sacado de la misma página que me gustó muchísimo, claro que yo no tenía la plantilla para que me saliera el dibujo perfecto, ni las manos de la artista. La mía es una versión sui generis.






El resto ya es cosa mìa. Que de vez en cuando tambien discurro, no os creais. 






Y esto no son manualidades, pero quiero enseñaros una seta de cuento. Vivo en una zona de Galicia bastante húmeda donde se encuentran las setas hasta en el borde de la carretera, de modo que cuando paseo a mis perros me tengo encontrado con setas de varias clases, desde las más corrientes, hasta las colonias de campanitas e incluso hay una que me tiene especialmente intrigada porque, como no entiendo de esto, no sé si es algún tipo de seta u otro hongo, o flor o qué. Está en un sitio muy, muy humedo, pero no llega a ser charco, tiene la forma parecida a la flor de loto, el color totalmente naranja de la zanahoria y está hecha de una lámina muy fina y frágil. Si alguien sabe qué es que me lo diga. Claro que lo mejor será que le haga una foto y la ponga. Bueno, pues esta de ahora, es la típica seta de los cuentos, donde viven los gnomos. Seguro que es venenosa a rabiar, pero bonita un rato. Junto a ella había otras de su especie mucho más grandes abiertas como sombrillas. A mí me llamó la atención esta tan chiquita.






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